INTRODUCCIÓN

La tentación más perversa se llama: aburrimiento. Sutilmente se adentra en el sistema del ser humano, lo deja en un estado cuasi vegetal, como muerto en vida, sin ideas, sin creatividad ni motor; el pensamiento se torna negativo y saboteador, a su vez, el cuerpo inmóvil envía mensajes conformistas al cerebro, y la actitud o impulso por vivir desaparece.
Entonces, la depresión toca la puerta, el aburrido abre gustosamente y con la consecución de actos se auto engaña para mantenerse en la cama. Toda la rutina es enviciada desde el primer acto al despertar, pasan meses, años y cuando apenas le salen palabras, reprocha la realidad, su terrible realidad.

Cada “después lo hago” alimenta la desilusión y, lo peor, es que no hace digestión, se queda merodeando en la mente durante largo tiempo. La visión del todo se queda en la paleta de los oscuros, entre negro y gris Oxford, cada detalle es un sinsentido, al igual que despertar. Es decir, la raíz de la inconformidad es la carencia de hábitos.
Somos seres configurados para la acción, para ejecutar y realizar, la falta de proyectos va contra natura, la pereza hace corto circuito con las peticiones del bienestar hasta desgastar todas las áreas de la vida de alguna persona; afecta el ámbito laboral, las relaciones personales y, sobretodo, a sí mismo.

La invitación del artículo es a forjar carácter, ilusionando al lector a acostumbrarse a los hábitos. Es importante advertir que no se intente abarcar todo a la vez, la idea es simplemente desaprender los conceptos actuales e iniciar la práctica poco a poco. Esta misma noche puedes empezar. Ahí te van las consideraciones y sugerencias.

QUÉ HACER

  1. Inicia con un análisis sincero sobre tu día a día, encuentra las fallas que desestabilizan tu estado de ánimo y haz una lista de las que estés listo para cambiar. En la lista, enuncia el defecto que motiva la acción o inacción y frente a este escribe un hábito capaz de pavimentar el hueco. Lo primero siempre es hacer consciencia. Puedes comparar en una tabla los pros y contras de un acto vs el otro.
  2. El peor enemigo es la mente. Por lo que debes estar atento a los pensamientos de sabotaje que constantemente te gritan. No les hagas caso. Al momento de que aparezcan, haz. Transmuta la frase “estoy cansado” en meterte a la regadera o tender la cama.
  3. Hay un truco para recordar que estás en una dinámica de hábitos, que refleja una nueva mentalidad: si abres la puerta con la mano derecha, hazlo con la izquierda. Es una analogía que ayuda a comprender el amplio significado del hábito. Alimenta tu mente. Qué sea potente. Sugerencias: lectura, meditación, acertijos, escritura, juegos de lógica.
  4. Establece un horario para disciplinarte, dentro de ese horario comienza a darle vida a los hábitos, uno por uno. HOY. Y busca, siempre busca nuevos hábitos.
  5. Haz ejercicio, la explicación es clara. Un hábito te lleva a otro en automático, si corres tendrás antojo de comer saludable, si disminuyes el tiempo de ocio tendrás ganas de crear más. Luego entonces, escoge tus hábitos para que en el flujo salten otros.

QUÉ NO HACER

  1. Evita obsesionarte. Si no cumpliste un día con lo que buscabas, regresa de inmediato, no deseches lo que sí has logrado. Qué la culpa no sea consejera.
  2. Evita los prejuicios sobre las novedades que chocan contra tu sistema de creencias y preconceptos. Recuerda que para resultados distintos es necesario llevar a cabo nuevos mecanismos.
  3. Evita aplazar. “En la madrugada lo termino” “Al rato te envío el correo” “Pago la deuda a final de mes” Aléjate a la brevedad de las justificaciones.
  4. Evita darte permisos. “Un atracón de comida y el lunes empiezo la dieta” “Sólo un cigarro y dejo de fumar” “Sólo una copa y regreso a la abstinencia”.
  5. Evita racionalizar. No te preguntes tanto ni busques todas las respuestas. La elección del camino es el camino mismo. En el que ya estás andando. La boca del lobo es el miedo.

DEL HÁBITO AL EMPRENDIMIENTO

Se puede emprender un negocio, un viaje, una relación, un proyecto, una actitud, un evento. Dicho en otras palabras, acometer para darle nacimiento a algo; para concretar un propósito, la tarea será formar hábitos. Los grandes éxitos se han consumado tras una estructura y una costumbre positiva. Al llevar la vida cotidiana con ciertos hábitos, la visión acerca de las cosas se vuelve vívida y clara, la motivación florece cada que así se disponga, la vida en sí tiene sentido, la creatividad realza, las ideas aparecen a borbotones, el humor es liviano, la depresión se deshace, los pensamientos son benignos y a partir de los nuevos mensajes enviados a todo nuestro ser, el emprendimiento resulta posible. La conclusión es que existe una imperiosa necesidad de forjar hábitos para poder emprender.

Por Gustavo Llorente

Foto: Amaya Martínez

Facebook e Instagram: Amaya Martínez Photography   @amayamartinezphotography

2 comentarios en ““DEL HÁBITO AL EMPRENDIMIENTO”: Qué hacer y no hacer

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