A quien se lo quiero dedicar

“Hasta que vi que ese tiernísimo gato negro era mi mejor compañía, hasta que sentí el ardor de su mirada arropando mi pecho: comprendí el tiempo perdido a causa de la incertidumbre.” – Paco Talcós

01:45 am

Ni en mis más lúcidas ilusiones supuse que habría de tener la oportunidad de degustar algo tan amable con el paladar. Me acechaba un platillo de ravioles, me veía de frente; yo, como de costumbre, contemplaba el almuerzo de los empresarios desde una esquina. Una pareja salió, dándole en la mano la propina al camarero. Visualicé desde la calle la acción, luego, enfoqué con severidad hacia la mesa, estaban abandonados tres de esos cuadritos bañados en salsa. El par de días sin comer me estaba aconsejando: ¡Entra, cómete los ravioles, y escapa mientras ondeas la mano despidiéndote del restaurant! Sin más, como avalancha apareció el miedo, disfrazado de varias maneras. Principalmente: ¿Qué dirán de mi? Y con el mismo peso: ¿Podré hacerlo? Estaba seguro de mi necesidad de comer. El desconocimiento habitaba en el interior de los ravioles. Tendría que morderlos.

01: 56 am

¡Lo sabía! Mi esposa me era infiel. Visité a la Madame. Lectora de cartas, muy asertiva. No sé qué significaba pero en la primera tanda salió un rey de bastos, a solas. En la segunda, el mismo. En la tercera, un rey y una reina de oros. Con razón Constanza llevaba lujosos anillos de oro a casa. Sólo yo caí en cuenta del naipe que se deslizó mientras Madame revolvía el mazo, ni siquiera formaba parte de la baraja española, ni siquiera ella se percató: ¡Un joto de picas! Hoy tengo otra esposa. Su nombre es Pablo.

02:22 am   

Con mi amigo amarrado a mi cuerpo, nos derrapamos en la motocicleta. Alguien tenía que soltarse para que se aligerara la moto y así resbalara por el pavimento al extremo de la carretera. Ese alguien fui yo. Descanse en paz Manolo. Doloroso haber perdido a mi entrañable camarada.

02: 28 am

Cuando pasé por debajo de una escalera portátil, cayó sobre mí un albañil que trabajaba. Aceptando el salero de mano a mano, recibí el mensaje de mi amor platónico. Sentí que mis órganos se reconstituían cuando no toqué madera.

03:01 am

Me disgustó estudiar Medicina. Me disgustó hacer mis prácticas en el Sanatorio Español. De ahí salté a un nuevo disgusto, el consultorio que el gobierno me ofreció; sobretodo, el antiguo elevador por el que tenía que subir. En ese mismo, conocí a Regina. Madre de mis cuatro hijas. Reactor de mi nueva boutique de ropa.

04:40 am

Altamente decible el milagro que me aconteció: superé el cáncer de pulmón… sin quimio. Soy honesto, no me interesa. Nunca conocí a mis padres, me adoptaron un par de granujas dedicados a la cosecha de verduras; sufrí un abuso sexual por parte de mi tío, hermano del primer granuja. He sufrido. Llegué a ser indigente. Rehíce mi vida. En un cerrar de ojos se derrumbó mi motel en un terremoto ¿Parejas? Ni media. Solo, muy solo. No hay razón para alegrarme por vencer el cáncer. Lo que hoy ocurre es más sorprendente aún, estoy en perfectas condiciones de salud. Suerte que necesité para crear no sé cuantas fundaciones. Mi testimonio es transmitido en toda Latinoamérica. He dialogado con miles de personas sobre el problema del tabaquismo, casi un millón de desamparados en situación de calle están albergados. Soy padre de un niño guatemalteco y otro jamaiquino. Fui terapeuta del actual presidente ¡Que plenitud!

 04:59 am

Misma cafetería. Misma bebida. Físicamente al gusto. Sentados de frente. Audífonos. Cerré el libro. Cerró el suyo. Los dos con la misma portada: Cuentos Completos de Julio Cortázar. No tuve las agallas de acercarme.

05:00 am

En la fila para pagar los boletos de tren, sentí la vibra más hermosa. Frente a mí, una mujer de pelo largo con fragancia exquisita. Yo iba a París a ver a mi madre, escuché que ella compraba su boleto rumbo a Bruselas. Compré el mío…a Bruselas. Entré detrás de ella al vagón; en eso, un gordinflón sin percatarse me empujó. Majestuosamente se sentó a su lado haciendo caso omiso de todas mis intenciones. Motivo justificable para atreverme a decirle que se moviera a otro asiento sólo porque yo lo decía. Cinco horas de viaje, la primera de siesta, las siguientes cuatro de charla con Natalie. En serio, hoy en día, más que la fama y el dinero, disfruto ver su mirada cada amanecer.

01:31 am

Natalie fue secuestrada.

11:11 am

Les contaré la increíble historia con Natalie. Inició como les dije, un romance perfecto; la verdad, es que así siguieron todos los demás días. Yo trabajando en mi creatividad para sorprenderla en todo momento, nada más gratificante que ver su sonrisa coludida con una potente y luminosa mirada. Mejor empiezo por ahí, por la sorpresa que ella asevera es la mejor. La estaba columpiando en un parque de Montpellier…

Reflexión: Para dignificar las horas: FE. Herramienta básica para hacer equipo con la incertidumbre. Algo así como gozar la vereda que ya se está andando. La única certeza que puedo apretar es que existo. Hacerme mío, en cualquier situación. Jugando.

Por Gustavo Llorente

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Foto: Amaya Martínez

Facebook e Instagram: Amaya Martínez Photography   @amayamartinezphotography

 

2 comentarios en “LA TEXTURA DE LAS NALGAS

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