Las letras posteriores tienen una fecha: veintiséis de marzo de dos mil diecisiete. La futura tendrá que agradecerle a mi familia por haberme salvado la vida tantas veces. Por ellos escribo. La carta será entregada cuando sepa que ella es…

A nadie,

Todavía no te conozco, y eso es bueno; por ahora estoy atento a formar mi carácter, estoy limando mi consciencia para que -en algún punto- la tuya y la mía se atraigan. O tal vez, te conozco y el proceso de encuentro sentimental se encamina. Todavía no te conozco, aunque con exactitud sé que la persona que COMPRENDERÁ esta carta eres tú. En toda su profundidad, y será la razón por la que estemos juntos.

Poco me importa tu pasado, ni siquiera planearé un futuro contigo; el encanto es hoy, y sólo eso. Tendré que descubrir lo que tu nombre arropa, lo que esconde, la más delicada añoranza de tu interior; cada herida, los sueños no cumplidos. Tendrás que presentarme tus pasiones, mi interés es imaginar el camino de tus visiones para entrañarlo con el mío. Que estemos juntos y el título de esposos ahuyentado, que no se inmiscuya entre nosotros. Si el lenguaje es necesario, pongámosle: compañeros de andadas. Todavía no te conozco y puedo sentir el fuego oculto en tu cuerpo, la hermosura de tu mente, la inspiración de cada pensamiento. Lo que quiero es tocar un alma como la tuya. Déjame asegurarte algo: desde hoy estoy preparando la mía. La estoy volviendo atractiva para que el día del saludo me presente con carisma, desde el inicio. Y lo demás, bienvenido.

En este momento estás ejercitándote de la misma manera, lo puedo sentir. El asunto de coincidir -la planificación impecable- es competencia de Dios; es intocable, nuestras manos no podrán intervenir. Entonces, calma, nos encontraremos. Nos encontramos en un lugar inmejorable e inusual, irracionalmente circunstancial; desconocido todo para tus letras y las mías. Quédate tranquila, es más, te comparto algo de mis hechuras… Estoy aprendiendo a vivir en soledad, por lo que no habrá reproche ni exigencia al estar contigo; es decir, contigo o sin ti estoy bien. La bondad de esta práctica es que al hacer equipo contigo el gozo se esparcirá. Algo así como lo próximo a lo incondicional, y nos tocará crear codeándonos. Crear piezas maestras de los momentos, caritativamente; recibiendo la devolución por nuestra gratitud de tener la oportunidad de amarnos, por haber esperado con un semblante pacífico. El perfecto flujo del dar y recibir. También, estoy entrenando para ser cómplice de las prolíficas ilusiones que desbordas; sobre todo, para tener el don de aportarle a la alegría que -por seguro- hoy tienes.

Igualmente, tengo certeza de que tu luz es intensa, lo veo tan claro como que eres una mujer. Te espero amablemente, y el camino doliendo gratamente, te espero con placer. El tiempo -como lo es- será dinámico, continuando con el aprendizaje para toparte aún mejorado. Adquiriendo sanidad mental, consciencia. Desde las mañanas quiero transmitirte las locuras que yo pueda tener. Tú, en este momento te sigues conociendo, seguimos descubriendo y buscando; está por venir la vida en que juntos lloraremos rebosantes de alegría al ver el bostezo de un recién nacido. De una limpia criatura creada por el amor de dos espíritus que aguardaron pacientemente el encuentro; fortuito y divino. Tendremos la mística de sentir sensiblemente, con la idea de compartir, altamente liberados. Volaremos juntos, probablemente con más acompañantes. Así podremos impregnar en ellos sentimientos inocuos, dotados de amor, reflejando dicha libertad.

Cuando te conozca, me estrecharás una mano generosa y yo una mirada que de ti entiende todo. Quizás mañana, tal vez en Buenos Aires. De antemano, está la invitación a relacionarnos como artistas; hacer piezas maestras con esa mano, esta mirada, y viceversa. Con ternura. Esto es, volver majestuoso el día. 

Sigo en el intento de conquistar la enseñanza de un barrendero, sonreía a pesar de no ser observado por alguien; quiero conseguirlo para que contigo pueda dar sin recibir. En otras palabras, estar listo para velar por tus sentires y estar atento al cuidado de tus afectos. Sigo en el intento de cansarme de lo que no quiero en una relación; estoy por alcanzar el repertorio de características que estoy dispuesto a aceptar, ese que tienes tú. Lo bonito, es que tú y yo tenemos tres notas en común: todo menos una libertad coartada, todo menos la falta de autenticidad, todo menos la inhibición de disfrutar. Por eso, estaremos juntos.

Como te llames, donde te encuentres, sólo quiero compartir. Te imagino con increíble chispa, serena y suelta, resonando vibras dulcísimas. Te siento ligera, especialmente amorosa, natural ¡Que talento tienes para vivir! Tu mirada certera y brillando, como revelando el cariño que has regalado durante tantos años. Un espíritu tocado por Algo. Tu sombra siendo la pérdida de cordura; o bien, con los obstáculos removidos, esos que engañaban tu inmensidad. Ahora eres tal y como fuiste creada, para eso viniste. Sin cordura y sin conocernos: nos preparamos y entrenamos para por fin amarnos.

Y yo soy,

P.D. Vamos al teatro esta noche.

 

Por Gustavo Llorente

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Foto: Amaya Martínez (FB: Amaya Martínez Photography)

@amayamartinezphotography

21 comentarios en “CARTA A MI FUTURA ESPOSA

  1. “Contigo o sin ti estoy bien” coincido contigo,,,yo no seria la elegida,,de tu corazón pero si me enamoraría de alguna de las emociones que plasmas,,de la incongruencia”adquiriendo sanidad mental conciencia.Desde las mañanas quiero transmitirte las locuras que yo pueda tener” yo carecería de la vista y esperaría a tocar tu alma para Coincidir.

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  2. Y leyendo esta carta se entiende lo ilógico de querer regresar a una relación infeliz que ya cumplió su ciclo pudiendo sanar el ser y en el momento perfecto encontrar a una persona con tu vibración de amor! Maravillosa carta!

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  3. Hermosa la expresión de un humano que trabaja arduamente con su SER, la construcción de ti mismo, los remiendos que hoy logras realizar en tu alma, la capacidad de reconocer que estás completandote para así brillar en tu propio esplendor hacen que tu carta sea una promesa completa de vivir un amor verdadero sin miedo a aprender, sin miedo a vibrar pero ante todo sin miedo a ser tú con tus claros y oscuros, porque tal vez te has dado cuenta de que ésa mujer también los tendrá. Un abrazo

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