Creo que una de las esclavitudes más despiadadas radica en la lengua del ser humano; a pesar de ser deliberadamente negado por muchos, el “qué dirán”, forma y configura la manera en la que nos relacionamos. Es tan poderoso que la humanidad muere sin haber gozado de las delicias de SER auténticamente. Fuimos educados bajo el yugo de la opinión ajena; nos han hecho creer que somos a partir de los demás, desde Kant hasta el docente en las escuelas. El miedo a reventar esquemas por un impulso genuino del corazón inhibe los más altos deseos de vivir en alegría. Lo caótico del asunto es que, por el mismo temor a la crítica, se vuelve imposible confesarlo ante alguien; entonces, se reproduce el veneno que se bebe sin saciedad. Al parecer no existe persona a la que podamos recurrir y los sueños personales se truncan sin compasión. Sobre todo, vivimos con ansiedad, nos conservamos alertas y con el oído parado para saber qué dirán. En verdad, sé que es un infierno. Te dejo estrategias para ganar batallas y hasta la guerra contra la cólera humana; esa que murmura inquisitivamente la conducta de alguien más. A todos les encanta ser juez, a pocos les interesa la comprensión.

1.Acepta tus fragilidades e inseguridades: Es importante admitir que somos inseguros. Al verlo fríamente, sin la demostración de que somos lo contrario, mucho es el peso que resbala de nuestros hombros. La magia: en automático se adquiere seguridad; paradójicamente, el autoconocimiento fortalece el área de mayor prioridad, la interna. Es decir, la débil concepción que tenemos de nosotros mismos pierde tamaño.

2. Acepta que todos tienen derecho a pensar: Al final de cuentas no podremos introducirnos en la mente del otro, tampoco existe posibilidad de controlar sus pensamientos; hay que rendirse ante este hecho, y permitir que los procesos mentales sean personalísimos. Todos somos libres de ejercerlos a nuestra manera.

3.  Forma un ejército de agradecimientos: Haz un listado de realidades por las cuales vale la pena agradecer -aunque a veces no sientas ganas de hacerlo-, en el momento en el que aparece una crítica o comentario hiriente, intercámbialo por un agradecimiento de esos. También puedes inventar uno: “Agradezco las palabras de tal porque me ayudará en…”

4. Escribe la estrategia: Crea un cuento acerca de ti mismo; describe al personaje con todos sus temores y con el miedo a ser desvalorizado. Resuelve cómo supera exitosamente la preocupación que tenía por las palabras de la gente.

5. Calendariza citas a tu lado: Jugar de tu lado es lo más importante; en el momento que comprendemos que lo nos hace falta es amarnos, la aprobación del mundo termina sobrando. Por esto, cada semana llévate al lugar o evento que disfrutes a solas. Es un compromiso y una muestra de cariño; la opinión importante es la que tenemos acerca de nosotros mismos.

6. Recluta pensamientos neutrales: Despoja los que son maquiavélicos; utiliza la creatividad para dejar de catalogar, etiquetar, y juzgar las acciones que haces. La tranquilidad llegará cuando las circunstancias SEAN; ni buenas ni malas.

7.  Redacta un inventario: Aplica la catarsis por escrito. Antes de dormir escribe sin racionalizar todas esas críticas que no quieres que aparezcan, los miedos que te producen, todos tus sentimientos, y por qué te afectan.

8. Suelta la planificación: Debes estar cierto que futurizar acerca de lo que van a decir sobre ti es simple imaginación; es una fantasía que por supuesto no ha ocurrido. De consentir esos pensamientos, la autodestrucción aumenta y la inseguridad sangra. Si la mente no te permite salir del futuro comienza a agradecer.

9. Escoge el arma a placer: Un ariete que sirva como actividad (ejercicio físico, música, caminata). Una catapulta que te lleve a la relajación (oración, cocinar, pintar). O de fuego, que deshaga la palabrería (emprender, crear, esforzarte en tu pasión).

10. Escoge tu campo: Aléjate de las personas que ya no sirven más al propósito de estar paz; asiste a los lugares donde tu desenvolvimiento no esté oprimido por tiránicas observaciones. Comienza a rodearte de la gente que aporta a tu existencia, con esas que suman y valoran que estás vivo.

11. Nómbrate comandante: La toma de decisiones nos vuelve libres, sólo tenemos esta vida como para seguir las ordenes de otro mandatario. A medida que soy creador de mi atmósfera, la quietud se hace presente.

12. Concíbela como un juego: Sin tanta seriedad aniquila el “qué dirán”, es un reto; está fragmentado en niveles. El compromiso de rendirte cuentas sólo a ti mismo será el último. Cuando lo sientas no querrás dejar de jugar. Jugar de tu mano.

13. Quema la bandera del protagonismo: Navegando con la intención de ser partícipe y la persona de mayor importancia para los demás -siendo esto una terrible ilusión- nos enferma de prestigio; auto fijarse dicha exigencia bombardeará el sosiego y los ratos de tranquilidad.

14. Expresa los pesares con tu confidente: Un amigo en consciencia sabrá escucharte desde el momento en que los fidelísimos diagnósticos de las personas te abrumen. Verbalízalo para mantener la salud mental.

15. Imagina el peor escenario: Toma al toro por los cuernos y míralo. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Vislúmbrate en la situación y suéltalo. De la mente al corazón sólo hay un paso: soltar.

16. Lanza una invitación al atacante: Si persiste la crítica o la paranoia acerca del chismorreo, cita al ofensor o escríbele. Cuestiona sus palabras y pídele alguna explicación de su interés por hablar de ti.

17. Mantente ocupado en lo que disfrutas: La mente es tramposa, viaja con sutileza hasta tenernos boca abajo en la trinchera; con tiempo libre y dentro del ocio comienza a girar a mayor velocidad. El resultado es fatídico en ciertos casos porque aprehendemos pensamientos destructores que desgarran las emociones. Ocuparla será un ejercicio gratísimo.

18.  Recurre a la risa: Excelente medicina para la pesadumbre del ser humano, funciona hasta en la agonía; tiene tal fuerza que libera la angustia de apariencia insuperable. Acarrea la necesidad de practicarse continuamente. Si llegas a reírte desde el fondo, a causa de una ofensa, el cometido está próximo.

19. Sé autocrítico: Adquiere el hábito de hacer introspección y de examinar con honestidad tu conducta en el día, encontrarás una voz propia, habrá certeza sobre quién eres. Te aseguro, que no te desestabilizará la crítica del otro.

20. Practica la meditación: La práctica oriental nos regresa a nuestro centro, doma las emociones y pensamientos que revolotean sin caducidad; es un entrenamiento para comenzar a sentir y a soltar. Nos vuelve amigos de la realidad.

21.  Busca un Poder Superior: Le puedes nombrar Universo, Naturaleza, Cosmos, azar, dioses, Dios, humanidad, lo que te acomode. Al ser superior podrás ponerlo en la balanza, de un lado el “qué dirán” y del otro la infinitud; con un poco de confianza, el segundo absorberá de inmediato la preocupación.

POR GUSTAVO LLORENTE

Foto: Amaya Martínez (@amayamartinezphotography)

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6 comentarios en “XXI ESTRATEGIAS PARA GANAR LAS BATALLAS DEL “QUÉ DIRÁN”

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